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jueves, 14 de febrero de 2008

VENUS MARITIMA - PIERRE GRIPARI

VENUS MARÍTIMA

Por Pierre Gripari

I

Cuando los venusianos vuelvan a la Tierra, el mundo comprenderá porqué Jesucristo no rió jamás.

Una bella mañana de junio de 1972, María Teresa Vcellini, obrera agrícola, guardará las cabras de su amo, un campesino llamado Mastro Girogio Munari, del pueblo de Mano, en Sicilia. Sentada sobre una roca, balanceando sus piernas desnudas, estará cantando para sí, y si ninguna malicia, una canción de las más discutibles que, malignamente, le habrá enseñado un turista francés:

"Baciam' Baciam'
E il piacer' dei Numi..."


Mientras, una de sus cabras se apartará de las otras y se aventurará al borde del acantilado donde, al menos movimiento falso, corre el peligro de caer al mar. Atenta a su deber, la joven bajará de su roca y trepará hasta el borde del acantilado, por otro camino, a fin de impedir que el imprudente animal siga adelante.

Como la pendiente es muy empinada, lo últimos metros tendrá que hacerlos a cuatro patas. Cuando quiera levantarse descubrirá ante ella un andromorfo rubio, vistiendo un manto azul y una corta capa blanca, con cabellos largos color paja y pensativos ojos azules.

La joven María Teresa no conocerá la duda ni la indecisión. Para ella, este andromorfo venusiano, por extraños que sean sus ropajes, no puede ser más que Jesucristo. En consecuencia, caerá de rodillas, transportada de alegría, los brazos tendidos hacia él y riendo abiertamente, mostrando sus blancos dientes.

Pero entonces Jesucristo extraerá de su cinturón una lámpara de rayos supra-verdes y, con un relámpago bien dirigido, decapitará a la desgraciada.

Tres semanas más tarde, el jefe de la expedición venusiana presentará sus excusas al gobierno italiano. "Los Venusianos - explicará - no hacen servir sus dientes más que para morder y mi compatriota, mal informado de las costumbres de esta tierra, habrá tomado la sonrisa de la pastora por un gesto de amenaza..."


II

Aquel verano, el Imperio burocrático ruso (capital Moscú), estará a punto de empezar la guerra contra el Imperio esclavista judío (capital Nueva York). A pesar de estar al margen de esta querella, el Imperio esclavista chino (capital Pekín) aglomerará sus tropas en la frontera siberiana, en la esperanza de ensanchar, a favor de este conflicto, su espacio vital.

En cuanto a Europa, será neutral, resignada de antemano a convertirse en colonia del vencedor.

Gracias a la intervención venusiana, esta guerra será evitada. Los Venusianos no vacilarán, para imponer la paz, en amenazar a la humanidad con una destrucción completa, por medio de sus rampas de lanzamiento instaladas poco antes en la Luna.
También será en la Luna donde tendrá lugar la conferencia de paz, la cual conducirá al tratado de Tychiopolis (25 de septiembre de 1972). Según los términos de este tratado, la Tierra será dirigido por un gobierno federal planetario, y el socialismo será oficialmente proclamado la filosofía universal obligatoria.

La federación terrestre de dividirá en ocho repúblicas, delimitadas y marcadas de acuerdo con las características étnicas y las tradiciones culturales de la población. Serán:

- La América Judía
- La América Española.
- La Pequeña Europa.
- La Eurasia Rusa.
- La República del Islam.
- África Negra.
- Asia Blanca.
- Asia Amarilla.

Cada una de estas repúblicas tendrá plena libertad para proceder a su auto-unificación lingüística y étnica. Como consecuencia, la América Judía deportará toda su población negra en dirección a África, exterminando a los representantes de la mayoría que no embarque con la requerida celeridad. La América Española pondrá fin a los últimos resto de poblaciones precolombinas. Del mismo modo, la República del Islam se librará de los colonos judíos de Palestina y el Africa Negra de las poblaciones blancas del sur.
Nuestro planeta será gobernado por una octarquía, comprendiendo un representante elegido por cada república. Está octarquía residirá en la Luna. Gobernará en estrecha colaboración con la delegación venusiana. En resumen, nuestro mundo no será más que una colonia de Venus... En compensación se lograrán el equilibrio y la paz.


III

Durante la tarde del 15 de agosto de 1983, o sea, un poco más de diez años después de la fundación del gobierno federal planetario, una hora o dos antes de ponerse el sol, la camarada prostituta Madeleine Piéplat e paseará sola por la playa de Arcachón.

Como la mayoría de las prostitutas será frígida. Sin embargo, a la sola vista del andromorfo solitario, se sentirá invadida de unas ansias irresistibles de fornicar con él. Más tarde, acuciada por las preguntas de la policía municipal, será incapaz de explicar los motivos. Será asimismo incapaz de reconocer a su venusiano entre sus congéneres. Y es que, para un terrestre, los Venusianos se parecen todos: todos son el vivo retrato de Jesucristo.


IV

Hacia 1987, la Concha de Arcachón cambiará de color. Sus aguas, poco a poco, se tronarán rosas, espesas, opacas y al mismo tiempo ligeramente viscosas. Examinadas al microscopio se revelarán literalmente saturadas de una increíble cantidad de bacterias de una especie nueva, en la cual los sabios reconocerán una forma mutante de espermatozoide venusiano, adaptado a la vida marítima. Será entonces, a raíz de la investigación, que se recogerán las declaraciones de Madeleine Piéplat.

Una vez reconocida y bautizada la nueva bacteria (los sabios la llamarán Venus Marítima, ¡y no sabrás hasta que punto han acertado!) La policía tetrárquica se preguntará enseguida si hay que dejarla vivir o, por el contrario, destruirla. Finalmente se decidirá dejarla vivir, y ello por dos razones:

1) Venus marítima quedará confinada en la Concha de Arcachón y será incapaz de soportar la turbulencia de alta mar.
2) Constituirá una nueva especie de plancton extremadamente nutritivo para los peces marinos y en especial para las ostras. El cultivo de estas últimas en la bahía de Arcachón producirá tres o cuatro veces más a partir de la aparición del microbio rosa (nombre popular de la Venus).

En 1995, un nuevo invento, el Automaquette (máquina paregórica para mujeres) hará posible por fin lo que será llamada la Gran Revolución Sexual: el matrimonio será abolido; luego la unión libre será prohibida también; finalmente, la planificación ordenará incluso las relaciones sexuales entre personas particulares, y en 1999, toda forma de coito entre individuos de sexos diferentes entrañará la reclusión perpetua para los dos culpables.

Sin embargo, desde 1990, se notará que los lugares de reposo de la bahía de Arcachón atraen más y más visitantes. Trabajadores de toda Eurasia, hasta Vladivostock, pedirán poder pasar sus vacaciones en las Landas. Al mismo tiempo se registrará una baja espectacular en los ingresos de los Automacons en la misma región. Pero a nadie se le ocurrirá la idea de relacionar estos dos hechos, que serán constatados separadamente, por expertos distintos y dependiendo de administraciones diferentes.




V

Considerando el asunto desde la perspectiva del tiempo (que esta perspectiva sea hacia el pasado o hacia el futuro no importa mucho) no puede uno dejar de maravillarse de que el secreto haya sido tan bien guardado. Durante quince años, de 1990 a 2005, los machos de Eurasia vendrán a bañarse, tantas veces como puedan, en el agua tibia y cremosa de la concha de Arcachón, para disfrutar de los efectos bienhechores del microbio rosa. Y ello sin que estalle el escándalo, sin que palabras obscenas sean pronunciadas, sin que siquiera se haga alusión. Ello supone, entre los machos eurasianos, una convivencia, una complicidad si palabras, una facultad de disimulo, no solamente frente al poder, sino también frente a la población femenina, que tiene visos de prodigio. Adolescentes, adultos, ancianos, todo el mundo se calla. Una tal discreción que no es posible más que en un régimen socialista...

Se advertirá únicamente que, pasada la edad de la pubertad, los jóvenes se bañarán menos rato que las muchachas, los hombres menos que las mujeres. Se advertirá la costumbre de ciertos individuos de bañarse en grupos, a la caída de la noche. Se verá incluso la formación de un amago de secta religiosa: los adoradores del mar. Esta secta, naturalmente, será disuelta en aplicación de la ley en contra de las ideologías no-marxistas. Y sin embargo, incluso durante el proceso, los adoradores del mar guardarán silencio. Los jueces, por su parte, se guardarán de hacerles preguntas demasiado precisas... En suma, todo se hará, de una parte y de otra, para que las palabras irreparables no sean pronunciadas.

Esto durará hasta el 22 de julio de 2005, fecha en la cual una turista rusa, Vera Liobovievna Zadossossova, apodada la Dama del Perrito, se paseará por la playa de Arcachón, hacia las nueve de la mañana, en compañía de Polkan, su caniche negro.

A Polkan no le gustará el agua. Siempre, Vera Liobovievna se verá obligada a bañarle a la fuerza. Esta vez también tendrá que arrastrarlo, empujarlo, y al final tirarlo al mar. Pero el perro, una vez dentro, y contrariamente a sus costumbres, rehusará salir del agua. Su ama le llamará, incluso le amenazará con la voz y el gesto; pero no la obedecerá; se quedará agachado, con el trasero y el vientre en el agua, moviendo espasmódicamente los riñones, las patas tiesas, la espalda arqueada, la cabeza proyectada hacia delante, los ojos inexpresivos, la boca abierta y la lengua salida.

Sorprendida y vagamente escandalizada, Vera Liobovievna se descalzará y entrará ella misma en el agua para recuperar a su perro; pero entonces este gruñirá enseñando los dientes...

La Dama del Perrito escribirá, aquel mismo día, a uno de sus amigos, el gran escritor ruso Ivan Nadiejdovitch Larbine-Sovietski, premio Trotzki 2003. Ivan Nadiejdovitch acudirá desde Moscú y, el 29 de julio, se bañará en la bahía de Arcachón en compañía de la dama Zadossossova.

Esta, al entrar en el agua, no sentirá nada de particular. Su compañero, en cambio, apenas mojado su slip, enrojecerá violentamente y permanecerá inmóvil cinco minutos, como paralizado por el éxtasis.

- "Chto s vami, Ivan Nadiejdovitch?" preguntará Vera Liobovievna con tono de inquietud.
- "Minotochko, minotochko" responderá es escritor con voz alterada.

Pasados los cinco minutos, exhalará un profundo suspiro, tras lo cual saldrá del agua, muy aniñado, furioso, y con profusos juramentos.


VI

El Ejercito Ruso Eurasiano ocupará las orillas de la Concha de Arcachón y expulsará de allí sin miramientos a toda la población ribereña, al mismo tiempo que se publica y difunde en todas las lenguas del mundo, el informe Larbine-Sovietski.

Sentimos no poder comunicar a nuestros lectores el texto de dicho informe, el cual aún no ha sido escrito... Al decir de aquellos que lo leerán, será una pequeña obra maestra de obscenidad burguesa, gazmoña y mojigata. El escritor ruso analizará en él, con términos a la vez precisos, velados y reprobatorios, todas las sensaciones que habrá experimentado durante el histórico baño. Dichas sensaciones no se limitarán, ni mucho menos, a los órganos sexuales; interesarán todas las zonas erógenas, incluyendo en ellas la última sección del intestino... Sus observaciones serán por lo demás confirmadas, poco después, por todos los sabios terrestres. Venus marítima, o el microbio rosa, se alimentará exclusivamente de esperma de mamíferos. Maravillosamente adaptado a su nuevo género de vida, dotado, según parece, de una especie de premonición de la sensualidad masculina, este mutante de espermatozoide venusiano sabrá a las mil maravillas hacer sentir al macho, humano o cuadrúpedo, las sensaciones más idóneas para obligarle a la eyaculación copiosa y apasionada. Será, en este aspecto, mil veces superior, no ya al Automacon, sino también a la mujer misma.

Una vez escritas las palabras, el escándalo será grande. Será tanto más grande cuanto que el estado revisará sus cuentas. Recordemos - o mejor dicho, preveamos - lo que será el artículo 127 de la Carta Mundial del Socialismo:

"Todo deseo cuya satisfacción no proporcione dinero al Estado no es más que un vicio."

La gran diferencia entre en Automacon y en microbio rosa, estriba en que el Automacon será una máquina tragaperras, y el microbio rosa será gratuito. Los bañistas de Arcachón serán pues unos viciosos, mientras que los borrachos de Moscú (entre los cuales se encuentra el camarada Larbine-Sovietski en persona) serán buenos ciudadanos, sabiendo que la venta del alcohol será monopolio del estado...

Por esto el Partido intentará, por todos los medios, excitar el desprecio. La desaprobación y la burla contra los felices valientes que habrán sabido disfrutar de la voluptuosidad clandestina. El microbio rosa será colmado de apodos burlescos, insultantes o ridículos. Los ingleses lo llamarán sea-whore; los alemanes Wassarhure, y los rusos Vodobliad. En Francia misma se abrirá un concurso para bautizarlo, que será ganado por el cantante Yves Cuchad, autor de una melodía titulada La Hidro-Cortesana.
Durante esta época, el mundo científico estudiará las posibilidades de destrucción del microbio rosa. Una vez descubierto el antibiótico, se derramarán dosis masivas en la bahía de Arcachón. Venus marítima desaparecerá para siempre y las playas desinfectadas volverán a abrirse al público.


VII

Tras este intermedio, la humanidad podrá dormirse de nuevo, para largos milenios, en el profundo aburrimiento de la era socialista.

Un equipo de médiums diplomados ha previsto esta historia, que pasará sin falta, cuando nuestros hijos sean mayores, cuando los Venusianos vuelvan a la Tierra.

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