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sábado, 11 de febrero de 2012

World War Web: Anonymous contra la censura - Marzo Negro


World War Web: Anonymous contra la censura - Marzo Negro


Marzo Negro



Estalló la primera gran guerra virtual. El tiempo dirá si será recordada como la III Guerra Mundial, denominación que muchos están usando y que no es del todo descabellada. Las primeras guerras fueron por territorios y recursos, y lo que está en juego ahora, en este preciso y decisivo instante, son los territorios y recursos de nuestro modo de vida. ¿Nos vamos a quedar de brazos cruzados?

Monopolio y censura

Últimamente, países muy importantes están intentando crear leyes para limitar el flujo de la información, dándole poder a las grandes compañías para censurar a los motores de búsqueda, bloquear a los proveedores de Internet y restringir cualquier actividad que se relacione con sus "materiales", incluyendo la publicación de enlaces, actividad que en la nueva norma equivaldría a "conspirar". Como primer paso, y aún sin ser aprobada ley alguna, el FBI cerró ayer a MegaUpload y extraditó de sus países y condenó a sus responsables.

Aunque mucha gente tenía sus cosas –privadas y legales- almacenadas allí, lo cierto es que, como todos los servicios virtuales, MegaUpload no ofrecía garantías. Pero tampoco YouTube las ofrece, y la mayor parte de sus contenidos están al alcance de las garras de estos buitres. ¿Un mundo sin YouTube? Eso no es nada: imagina un mundo sin Wikipedia, donde prácticamente toda la información es tomada de publicaciones con derechos de autor. Sin ir más lejos, el Facebook que usa hasta tu abuela es poco más que una colección de enlaces a material "ilegal". Dejar seguir adelante este modelo de pensamiento es lo mismo que destruir Internet. Un día podrías usar Google y no obtener resultados de búsqueda.

Ese no es el modo de hacer las cosas. Ese modelo de "justicia" que se está aplicando es preocupante (y aún no hay ley que lo avale). Ayer, personas de diferentes países, algunas por sólo haber publicado un puñado de enlaces, fueron extraditadas para ser juzgadas en y por los Estados Unidos (el mismo país que controla los medios, las armas y el dinero y fomenta el miedo, la tortura y la ignorancia, al tal punto que no hace falta dar ejemplos) y con penas mayores que aquellas que reciben los asesinos y violadores... y sin derecho a fianza. Como si hubieran perjudicado a la Humanidad, y no sólo a diez millonarios.

Eso, eso es terrorismo. Legales o no, estas medidas son un delito contra la Humanidad. Son un ataque hacia cada uno de nosotros, piratas o no, de nuestra libertad, de nuestro derecho a compartir y a nutrirnos mutuamente con la información que se nos dé la gana. Esto se llama "libertad". Y aquello, aquello se trata de darle poder a los poderosos. Las empresas discográficas que tanto protestan por la piratería –y que de hecho y sin duda son los verdaderos criminales- sólo se preocupan por su economía; no por la del público, no por la de los artistas –quienes siempre ganan más de forma independiente-. Se cagan en todos y encima nos llaman piratas. [cf. Aforismos piratas.]

Recordándolo ya en la Historia, MegaUpload era una entidad que, efectivamente, hizo perder 500 millones de dólares a las compañías más ricas del mundo. Pero no 500 millones que se quedaron sus dueños, sino 500 millones que nos ahorramos los consumidores. 500 millones que no tuvimos que gastar en círculos de plástico sin valor alguno y que, paradójicamente, nos los cobran decenas de veces lo que le dan al autor del contenido.

Por otro lado, 150 millones de personas perdieron sus archivos con el cierre de MegaUpload. ¿A quién demandarán?

MegaUpload, aunque sus creadores se hubieran vuelto millonarios, ha colaborado -a propósito o no- con la decadencia de un sistema inaceptable, un monopolio cruel hacia el autor y el consumidor y en contra de toda ideología razonable que permita a la Humanidad crecer. Un monopolio no estrictamente material, un monopolio de ideas.

Salvo detalles técnicos, no hay mucha diferencia entre MegaUpload y una biblioteca pública. Y cualquiera puede darse cuenta de que la censura en Internet es la quema de libros del presente. Y, dada la cuenta, lo menos que se puede hacer es pensar...

Decadencia del sistema discográfico

El modelo económico de estos empresarios no sólo ya no tiene lugar, sino que es dañino. Es irracional querer sostener un negocio que el público no quiere, y querer hacerlo por la fuerza. Es como si se le hubiese dado a los fabricantes de velas el poder de aplastar a cualquiera que utilizara electricidad, tendiera un cable entre dos casas o vendiera una lámpara.

Nosotros no lo recordamos porque no lo vivimos, pero con la invención de las grabaciones de audio se le quitó el negocio a los músicos y pasó a manos de lo que hoy son las compañías discográficas, que literalmente se apropiaron de él. Los artistas debieron adaptarse y colaborar con ese sistema. Pero no hubo FBI cuando apareció el cassette virgen, ni cuando apareció el CD virgen. ¿Por qué sí cuando apareció el hosting gratuito? Porque las compañías no supieron apropiarse a tiempo de ese nuevo medio, porque no lo entienden, porque poseen una ideología retrógrada incapaz de evolucionar y hacer un negocio mejor. Por suerte.

Piratear, es decir, compartir, no es un acto en contra del artista, aunque finalmente pueda causarle pérdidas económicas si participa de un sistema obsoleto. Lo lógico, lo que se debe hacer, es devolverle el poder al autor, darle la oportunidad de elegir entre maravillosas alternativas que el pueblo está dispuesto a utilizar y liberarlo de la codicia maligna de las corporaciones. [cf. Somos los piratas.]

Los medios supieron adaptarse a la existencia repentina del periodismo digital y la publicidad online, e incluso expandieron sus horizontes económicos y tecnológicos, agregándole un valor insospechado a sus productos. Pero no aquellos que basaron su modelo de negocio fetichista en pedazos de plástico.

Lo interesante es que estos comerciantes rezagados son personas como cualquiera de nosotros. No tienen un derecho especial a controlar al resto de las personas. Tampoco actúan persiguiendo un bien comunitario y, de hecho, ni siquiera respetan la ley, sino que se atreven a querer comprarla para adaptarla a sus caprichos innecesarios.

Tanta prepotencia y abuso debe tener un fin.

Es por eso que pasé toda la noche en Twitter junto a Anonymous. Anonymous es un pseudónimo público y grupal que no se identifica con un líder ni recibe órdenes de algún geek que pretenda conquistar el mundo. Su único objetivo es coordinar la defensa del bien comunitario más importante de todos los tiempos: Internet. Cualquiera que se una a las actividades de Anonymous pertenece a Anonymous. Es el nombre de la fuerza del pueblo. Anonymous es el mundo que no se deja pisotear.

Operación MegaUlopad

Anoche, en respuesta al incidente con MegaUpload, hubo un récord absoluto de participación en nombre de Anonymous, y logramos derribar por un tiempo sitios tan importantes como los del FBI, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos y los de varias discográficas. Contarlo todo me llevaría horas.

Sin embargo de las pequeñas victorias, las medidas del acto terrorista del FBI se pudieron ver en instantes: Twitter censuró los hashtags que servían para mantener informada a la gente y coordinar las protestas. Blogger (Google) eliminó los sitios involucrados en ellas. Facebook marcó como spam los enlaces a dichos sitios... Sólo por mencionar a tres grandes que todos conocemos.

La censura llegó incluso a nuestra protesta no-violenta y sin daños materiales, que todavía sigue en curso, y que sirve a la causa de demostrar que somos nosotros quienes tenemos el poder. No "nosotros", los integrantes de un extraño club llamado "Anonymous". Nosotros, las personas que queremos que se nos trate con respeto.

Queremos que se nos trate con respeto, porque hay formas eficientes de ser intermediario entre los artistas y el público sin caer en el despotismo.

Queremos que se nos trate con respeto, porque tenemos tecnologías de ciencia-ficción pero los artistas siguen siendo esclavizados y el público estafado y aterrorizado.

Queremos que nos traten con respeto, porque todo el poder de estas compañías es el que les dimos comprando discos y yendo al cine; y así como se lo damos, se lo podemos quitar.

Nos están pisoteando e ignoran quién tiene el verdadero poder: el poder de decidir lo que vamos a querer y lo que no, y el poder de unirnos para luchar por ello.

Y la guerra puede hacerse de muchas formas. Al estilo del gobierno estadounidense, con sus tropas, su Guantánamo, su FBI y sus patéticos diputados; al estilo de Robin Hood -¿o MegaUpload?-, quitando donde sobra para ponerlo donde falta y -¿por qué no?- quedarse con una tajada; o al estilo de Buda, quien una vez se encontró con un terrible asesino serial llamado Angulimala, y se rehusó a apartarse de su camino. Angulimala, perplejo ante la reacción de Buda, le dijo:

-¿No sabes quién soy yo? Yo soy Angulimala, y puedo matarte sin pestañear.

A lo que Buda respondió:

-¿No sabes quién soy yo? Yo soy Buda, y puedo morir sin pestañear.

Esta historia que atesoro me recuerda que nosotros también ya elegimos nuestro camino -¡la mejor de las alternativas!- y no porque sea gratis (que no lo es, ya que por algo pagamos una conexión a Internet), sino porque, sencillamente, es mejor.

Y porque es el mercado el que debe adaptarse al consumidor y porque son las leyes las que deben adaptarse al beneficio del pueblo, para proteger lo que la gente necesita y exige y ama, y no para reprimirla en beneficio de unos millonarios mafiosos. Y si el gobierno no lo hace por el pueblo, el pueblo debe hacerlo por el pueblo y darle la lección a sus gobernantes. O la democracia es sólo una palabra inútil y vacía. Porque las leyes que no salen del corazón del pueblo se llaman dictaduras. Y la verdadera legislatura se llamaLegión.


Marzo Negro

World War Web: Anonymous contra la censura

Marzo Negro
Evento público · De Ayreonauta Cibermitaño

Cuándo
De la(s) jueves, 1 de marzo de 2012 a la(s) 0:00 a la(s) Sábado, 31 de marzo de 2012 a la(s) 23:30

Dónde
Todo el mundo

Descripción
Las industrias del entretenimiento han decidido apoyar una legislación que permite y promueve la censura indiscriminada de Internet sin procedimientos judiciales (http://url.cibermitanios.com.ar/MarzoNegro).

Durante Marzo de 2012 no compraremos películas ni música ni videojuegos ni libros ni iremos al cine. No le pagaremos a quienes nos faltan el respeto.

Nosotros podemos aguantar cuatro semanas sin ellos.
¿Cuánto aguantaran ellos sin nuestro dinero?

"Cuando una ley es injusta, lo correcto es desobedecer."
(Mahatma Gandhi)

https://twitter.com/#%21/search/%23MarzoNegro

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